Cali también tuvo su Carnaval

noviembre 13, 2019Blog

Así como lo vemos en Río de Janeiro antes de la cuaresma, Cali también tuvo un carnaval en 1922 -hace 97 años-, y llegó para quedarse sólo unos cuantos años. Los carnavales se conocen como fiestas anuales donde los pueblos conmemoran hechos y tradiciones de su historia. Cali no fue la excepción.

 

Veamos un poquito de historia:

 

En los inicios del siglo XX hubo dos hechos fundamentales que marcaron el futuro de la ciudad. En el primero, Cali se separó definitivamente de Popayán y se consolidó como una ciudad independiente del Gran Cauca; en el segundo, fue designado como capital del Valle del Cauca. Estos acontecimientos permitieron la consolidación de grandes ingenios, además de la construcción del Ferrocarril del Pacífico. Así inició el sendero hacia el desarrollo y la modernización de nuestra ciudad, gracias a las grandes élites caleñas. 

 

La idea de tener un Carnaval inició en 1915, queriendo ser un símbolo de progreso para todos los ciudadanos, pero sólo hasta 1922 se realizó una solicitud formal a las autoridades. En esta misma fecha se aprobó y se designó los días 28, 29, 30 y 31 de diciembre para su realización; dando inicio al carnaval, el cual tuvo la estructura tradicional de los festejos carnavalescos alrededor del mundo. 

 

Foto de: El País Cali.

 

Todo Carnaval tiene su reina. En Cali se escogieron varias candidatas a reinas y princesas de las familias más adineradas de Cali. Esta elección tenía la intención de llenar las páginas de los periódicos. El objetivo era claro: convocar alrededor de la reina a turistas y visitantes que le acompañaron durante los desfiles. Cabe aclarar que en esta época, las figuras ‘Reales’ tenían un gran impacto en la población (herencia obtenida de la pasada relación colonial con Europa).

 

Leonor Caicedo fue elegida como la primera reina del Carnaval de Cali. El desfile de carrozas ataviadas y de jinetes con sus respectivos disfraces, las comparsas traídas de otras regiones, la familia Castañeda, y las canciones que se componían para el Carnaval también le acompañaron durante sus desfiles.

 

Los diablitos

Capa larga, facciones tenebrosas y cachos afilados, siempre rondando a Cali, escabulléndose entre amaneceremos, bailaderos y tabernas intentando conquistar a las mujeres más lindas de la ciudad.

 

La culona

Una máscara en la que se adivina una mujer de labios coloridos que aprieta un cigarrillo, un vestido color beige ceñido y coqueto, y un par de bolas de icopor que bajo el vestido dibujan unas caderas imposibles.

 

Jovita Feijoó

Un elogio a la locura, vestida de colores relucientes, moda de antaño, surtida de collares y pulseras, andarina de brújula de flores y corazón silvestre. Siempre llena de afanes, combativa y volandera.

 

Diablo de Juanchito

El diablo de Juanchito no es el típico demonio de cachos y cola, es más bien un galán al que solo se le ven los cascos, gracias a la imposibilidad de ponerse zapatos. Es un bailarín que puede ser reconocido según los relatos por el fuego que deja en la pista después de cada paso y por el fuerte olor a azufre que emana; además de ser un gran bailarín cuya debilidad eran las mulatas caleñas.

 

La muerte

Un enterizo negro o blanco con huesos pintados que representa la reconciliación y el triunfo de la vida y la alegría.

 

Familia Castañeda

Foto de El País Cali.

A pesar del apellido antioqueño, es una representación caucana que relaciona el carnaval caleño con las fiestas de Negros y Blancos del Suroccidente. Esta “encarnación de la familia aldeana” se apoderaba de las calles “hacia la hora del atardecer y como preámbulo de la proclamación del desorden”. 

 

La pintoresca estampa la encabezaba Papá Castañeda, quien iba vestido con ropas que en otro tiempo fueron elegantes, pero ahora estaban empobrecidas. Lo seguía su mujer, una gorda impresionante que parecía a punto de quebrarle el espinazo a la yegua que montaba. También entraban un cura pobre de pueblo y unos pretendientes cansones y ridículos. A la cola del cortejo, blandiendo una escoba que bien podría ser un estandarte, también con las enaguas arremangadas, marchaba la cocinera. Una vez desmontado, Papá Castañeda, botella en mano, pronunciaba un discurso jocoso en el cual ordenaba al pueblo celebrar. Este discurso hacía las veces de bando.

 

Músico y bailador

El caleño bailador y el clarinetista que antepone el vos y el mirá vé a cada frase festiva y optimista.

 

 

En Delirio tenemos una edición especial Feria de Cali: Momentos que lo son todo; donde el Carnaval de Cali será protagonista. ¡Tendremos a todos los personajes típicos y podrás conocerlos en persona! Nuestras funciones son el 29 de noviembre y el 26, 27, 28, 29, 30 de diciembre. Si aún no tienes las entradas, da clic aquí para comprarlas.

 

Delirio para cada ocasión

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